Hace unos 10 años, a raiz de mi divorcio, estuve unos meses en análisis. Por circunstancias geográficas, el psicólogo quedaba cerca de mi abogada. Un día a la salida del emulo de Rolón, fui a ver a mi abogada. Ese día me sentí mejor después de ver a la boga que de ver al locólogo. A la seción siguiente, di fin a mi análisis.
Ahora me doy cuenta que si hubiese existido el blog entonces, ni siquiera hubiese necesitado abogada (es un decir, porque alguien tenía que hacer los trámites).
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